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Pensar, ser y actuar… para ser mejores

Autor: OSIRIS :: K2 | Publicado: 2015-11-24 19:16:00
Pensar, ser y actuar… para ser mejores


 

Pensar, ser y actuar… para ser mejores

Por Raquel Martínez*

 

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Albert Einstein

 

Durante estos cortos meses que han transcurrido del ciclo escolar, han surgido cambios en mi manera de pensar, ser y actuar. Por principio de cuentas, me siento sumamente interesada en mejorar mis prácticas docentes, es una necesidad consciente que se genera gracias a los pequeños que forman parte de mi grupo, del cual me siento muy responsable y estoy comprometida para que ellos se sientan felices cada que entran al salón de clases.

Los niños de primero de primaria, de los cuales tengo el gusto de ser su guía, me sacan de mi zona de confort y generan nuevos retos que debo afrontar. Estoy consciente que el ser maestro no es una labor fácil, requiere de esfuerzo y sobre todo dedicación, de prepararse, motivar y aprender que lo planeado puede o no funcionar y que es necesario siempre tener siempre un plan alternativo; pero esto es lo que le da el sentido a la profesión.

Al llegar al salón se sienten las ganas de encender el botón y comenzar la aventura que emprendemos diariamente: Construir, ¿qué se quiere construir?, todo lo que sea posible, aprendizajes significativos, confianza, amistades, logros, nuevos retos, sueños. Gracias a estos pequeños es que en tan poco tiempo he cambiado mi mentalidad de “tener que hacer las cosas”  a “quiero hacer las cosas”, me motiva ver sus expresiones cada que aprenden algo, la exigencia que me hacen de querer saber el porqué y también mi cara de sorpresa al escuchar lo mucho que ya saben. Los medios que tienen dentro de la institución  logran que cada pequeño se sienta motivado por llegar y saber qué aprenderá. Por ejemplo, dentro del salón de clases deben existir objetos, frases o actividades que inspiren curiosidad en los niños, debe haber pequeños detonantes que provoquen sus ganas de impulsar su aprendizaje, el convivir, el compartir y lanzarse a crear. Así como los clubs de los cuales en este primer bimestre han aprendido a convivir con niños de diferentes edades, respetar sus ideas y hacer valer su voz y tolerarse, son estas cosas las que hacen una gran diferencia en actividades que parecen ordinarias. Se respira un ambiente de respeto, confianza y cariño, un espacio donde de verdad se promueve el trabajo en comunidad, donde nos enseñamos unos a otros, valoramos las críticas constructivas y estamos abiertos a realizar cambios que mejoren nuestra labor como guías.

Esto es sólo el comienzo de un cambio radical, espero y cada uno de los maestros que de verdad estamos comprometidos con nuestra labor seamos conscientes de cambiar, soltar el control, animarnos a seguir aprendiendo. Que cada comunidad de la que forman parte les haga sentir que deben emprender caminos diferentes que nos lleven a una misma meta: “todo lo que aprendamos debe ser útil para mí y los demás”.


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Rosy
Comparto contigo la idea de que ser maestro requiere de constante preparación y actualización, pero sobre todo de motivación por lo que hace. Me emociona leer tu interés en dar lo mejor a tu grupo, en los retos que te plantean y me parece que eso es precisamente ser docente. Felicidades Raquel
2015-11-29 21:16:36